Azulejos

Azulejos

La sobreabundancia de colores, dibujos y tamaños en las tiendas de azulejos casi me desborda. Hace días que se me acabó la suscripción y a pesar de las ofertas de descuento, aún no me he animado a sacar la cartera. Me ha ido bien conocer a gente interesante y hacer amigas – hace años que no he tenido, si es que las tuviera alguna vez – y tengo la sensación de estar saliendo ileso del patrón de interactuar con las mujeres principalmente por interés amoroso, debido a mi timidez o algo parecido, o por indoctrinación, yo qué sé. ¡Qué triste, haber vivido así! La web va bien para que veas cuánta gente hay con su propio atractivo sin que te hagan el tilín tilín, y puedes quererles mucho, aunque no llegues a amarles. Sigo creyendo que allá fuera habrá una figura especial, aquella mezcla de auras y la complicidad anhelada, y no porque me entretiene el pensamiento por si solo. Me da buen rollo y me apetece.

Advertisements

Film Club

Anna Karina

He saw her outside the cinema as he came round the corner. He’d seen her before a few times, usually alone. She looked the same, and in his direction. He came to an abrupt halt before the posters feigning concentration, then pretended to look for an ashtray or maybe he could just chuck the butt on the tarmac as usual. She was standing next to a litter bin, cigarrette pointing towards the heavens. He walked over.
– You think there’d be an ashtray – he said, as a pledge.
– We’re a species in danger of extinction – she shrugged wryly.
Two plumes of smoke mingled and mixed and retreated, signalling the end.
– We’re self-extinguishing – he grinned, stubbing his cigarrette on the inside of the bin and turning through the glass doors.